La tormenta perfecta

El hielo se deshace mezclado con el alcohol
mira los pedazos de mi alma
resbalan por las transparentes paredes de mi hogar.

Encarno sentimientos incoherentes,
porque acostumbro a soñar despierto.

Ni hielo ni lágrimas.
Todo cesó de golpe
por el arte de la ebriedad.

He pasado por esto ya otras veces
ahora llega lo mejor:
la última oportunidad,
la tormenta perfecta.

tormenta

 

Cosas de vivir solo

Solo si estás solo.

Aprenderás a barrer
a cocinar en el microondas
a planchar camisas
a ahorrar en la compra
a beber altas dosis de alcohol y tolerarlas
a escuchar buena música
a escucharte
a escribir poemas mediocres
a ver amaneceres desde una ventana sin vistas
a dormir siempre con los mismos sueños
a que hay más alegría en dar que en recibir
a medir tus sentimientos
a liquidar todas las deudas de tu alma
a mirarte en el espejo solo una vez al día
a oir el murmullo de las soledades de tus vecinos
a amar la pureza de los corazones solitarios
a escribir tu esperanza en la rutina.

Descubrirás que la distancia
no es más que tiempo
tan solo una sucesión de presentes.

Y después de todas esas lecciones
tendrás una epifanía,
un golpe de fe:
el corazón es un cazador solitario.

Enjoying a Guiness in the Royal Oak, Columbia Road from the book 'No Remuneration to Placekeepers, social landscapes of Britain in the 1970s'  by Tony Bock (2012) Tony Bock 3 Ivy Avenue Toronto, Ontario Canada  M4L2H6 tonyjbock@gmail.com    phone: +1-647-969-8593
Enjoying a Guiness in the Royal Oak, Columbia Road
from the book ‘No Remuneration to Placekeepers, social landscapes of Britain in the 1970s’ by Tony Bock (2012)
Tony Bock
3 Ivy Avenue
Toronto, Ontario
Canada
M4L2H6
tonyjbock@gmail.com phone: +1-647-969-8593

Nuestros demonios

Sigilosos y en multitud,
se mueven en círculos
cada vez más profundos,
más al acecho.
Nos ponen de rodillas cada noche
para recordarnos de que estamos hechos:
avaricia
voluptuosidad
mentira
sensualidad
y un poco de amor.

En las noches
nos revientan los oídos
con sus sabios y falaces consejos.
Nos hacen peores de lo que ya somos.
Porque nos conocen.
Eran como nosotros.

Nuestros demonios
flagelan nuestras conciencias podridas
hasta llenarnos de temor a la muerte.

No te engañes más.
Serás juzgado en esta vida,
tú serás juez y parte,
implacable y lamentable,
y detrás de la muerte encontrarás
un monumento a tu mediocridad.

Acuérdate entonces
de lo que susurraban
nuestros demonios:
“Solo eres un grumo de sueños
y un poco de amor”.

salgado1

La felicidad de nuestro pequeño mundo

La felicidad en una copa de champán
una risa sincera
una biblioteca con vistas a un atardecer
que se convierte en crepúsculo
con embarcaciones llenas de almas
decapitaciones y bombas
titulares invadiendolo todo
más allá de fronteras
de cultos
más allá de lo que tu alma puede encajar.

La felicidad  de nuestro pequeño mundo
puesta entre paréntesis
una amenaza ciega
en un box de urgencias
cuando te diriges solo a la muerte.

No es mío, es de Kierkegaard.

amenza

Tiempo perdido

Siempre llego tarde.
Acumulo tiempo a mis espaldas.

Cuando miro ya no estás,
cuando estás aún no he llegado.

Ayer te encontré.
Tan difícil coincidir un instante,
te hiciste posible.
Pero no supe que decir,
llevaba rosas marchitas.

Maldigo mi tiempo y mis flores
que no permiten alcanzarte
maldigo todo lo que soy
porque no tengo mas que tiempo perdido.

tempo1

Darlo todo a cambio de nada

Recuerdo correr sobre la hierba
hasta reventarme la espalda
con un dolor intermitente
al posar el pie derecho
la supuesta pierna buena
un tic doloroso y penetrante
que al final sirvió para despertarme.

Luego me sentaba mirando a la carretera
por donde nadie pasaba
esperando un nuevo apocalipsis
del que solo me llegaban cenizas.

Guarde mis cenizas y mis amores
y eche tierra adentro
hasta quemarme los ojos
por la blancura de la nieve.

Ya soy otro más
ya soy ninguno.

boston2

Tropieza para que valga la pena

Quiero que valga la pena,
quiero miel y fuego.

Alzo la vista,
de los pies al cielo y…
tropiezo!

Dejo que el viento frío
seque mi piel
y me haga llorar,
para después arder
bajo el sol.

No busco un lugar lejano.
No pongo rumbo a un sueño.

Dejo que la tierra y el mar me lleven.
Después me arrastro por el fango.

Debo perder algo valioso en el camino
para saber que soy mejor que mis sueños.

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A partir de ahora

El día que amaneces,
dolorido el cuerpo,
sin necesidad de mirarte al espejo.
Ese día
que ya no miras la cuenta corriente
y la nevera está vacía.
Sales de casa,
dejas las ventanas abiertas
porque quieres una brisa al volver.
Regresas al anochecer
cuando ya no hay ocaso
solo estrellas en el firmamento

vives tu imperfección
de forma sublime.

Ese día has cambiado,
ya no eres uno más.
Por fin has llegado a ser tú
solo te queda la última sinfonía
la que escribirás a partir de hoy en tu lápida.

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