Érase un hombre a una nariz pegado

Edmond Rostand se dejó la vida con “Cyrano de Bergerac”. Hasta el momento de la publicación no era más que un escritor mediano, no decimos mediocre porque no es lo mismo. La cosa es que Cyrano constituyó uno de los grandes éxitos del teatro francés de finales del siglo XIX. Las demás obras del autor parece que han caído en el olvido… al menos no son tan fáciles de encontrar y leer como el Cyrano. Tanto fue el éxito de esta obra de teatro que el pobre Rostand ya no se atrevió a escribir más teatro por miedo al fracaso… verdaderamente tenía difícil superarse a si mismo.

En España también cosechó alabanzas, y desde hace años es prácticamente conocida en todo el mundo gracias a la película del mismo nombre protagonizada por Dipardieu.
La traducción española de Cyrano corrió a cargo de Campmany… aquél vejete puñetero -para muchos- que escribía una columna en el ABC y que, sin lugar a dudas, era uno de los mejores columnistas de opinión del momento… para traducir la obra de Rostand agudizó su sentido de la versificación y la rima, cosa que le salió bastante bien. De hecho el doblaje de la película al español se basó en esta traducción.
De todas formas la lectura de “Cyrano de Bergerac” es un poco farragosa en las primeras páginas; estamos tan acostumbrados a leer novelas que nos cuesta leer teatro y más si es en verso… pero el esfuerzo bien merece la pena.
Cyrano es un personaje mítico, uno de esos que los famosos citan en la entrevistas de tres al cuarto cuando les preguntan a quién les gustaría parecerse. Un hombre de una pieza que va con su valor, su espada, su sombrero y su nariz por delante. Un hombre bravucón y fanfarrón, orgulloso… pero con un corazón de poeta, herido por un amor imposible. El personaje es sublime del primer al último acto. Todos los espectadores -y lectores- le admiran y se compadecen… porque la vida de Cyrano como la de cualquiera que va contracorriente esta llena de dificultades que al afrontarlas se convierten en aventuras.
Alrededor de Cyrano pululan amigos y enemigos, hombres como él que se mueven por intereses o ideales… Al final todos confluyen en torno al héroe que se erige como antagonista de la mediocridad.
Pero Cyrano también tiene defectos… y eso toca a cada uno descubrirlos.
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2 comentarios en “Érase un hombre a una nariz pegado

  1. Peliculas excelentes, gracias a autores y obras excelentes como… "Mucho ruido y pocas nueces", "Hamlet" en todas sus versiones, "Orgullo y prjuicio"…Pues lo que me parece que sostiene esta página quehay grandes obras de literatura, pero dejemos las peliculas para los comodods de las palomitas a los que hay que darselo todo hecho.

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