La curiosidad del vecino

Otra vez el vecino,
en la puerta de casa,
insiste preocupado:
“huele a quemado”,
lanza miraditas,
por encima de mis hombros.

Le importa un rábano
a que huele.
Quiere saber quién es esa
que se mueve silenciosa
que habla en susurros
que canta melodías.
Pero no la ve,
solo la siente,
y él 
¡quiere saberlo!

Joder! Y yo también!

vecino

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